July 30, 2026. Ormuz arde de nuevo

JPA — Strategic Insights

Where Geopolitical Analysis Meets Strategic Vision
By José Parejo, Founding Partner

Reflections on war, energy, human nature, and the civilisations that keep forgetting what they already knew

Ormuz arde de nuevo. lo que su consejo no está preguntando
By José Parejo, Founding Partner, Jose Parejo & Associates

El Brent ha subido cerca de un 8% en menos de 24 horas después de que Irán lanzara misiles balísticos contra una base estadounidense en Jordania y de que Washington y Riad respondieran con ataques contra posiciones respaldadas por Teherán en Irak. La cobertura de prensa se centrará, como siempre, en el precio del barril. El dato que de verdad debería estar sobre la mesa de cualquier consejo con exposición energética o marítima es otro: el mercado de seguros marítimos de guerra en el Golfo ya no vuelve a sus precios anteriores entre un episodio y el siguiente, y esta vez tampoco lo hará.

Lo que el precio del petróleo no cuenta

Desde el cierre efectivo de Ormuz en marzo, el coste de asegurar un tanque frente a riesgo de guerra en la zona pasó de aproximadamente el 0,25% del valor del buque a cifras que en los picos de tensión han llegado al 3-5%, es decir, entre doce y veinte veces más. Para un petrolero valorado en 100 millones de dólares, eso significa pasar de un coste de tránsito de unos 250.000 dólares a cifras de entre 3 y 5 millones por travesía. He estado años sentado en comité de seguridad marítima, y puedo decir con certeza que este no es un ajuste temporal que se revierte cuando baja la tensión. Es una repreciación estructural del riesgo Golfo que ya se está incorporando como suelo, no como techo, en la forma en que el mercado asegura el tránsito por Ormuz.

Esto tiene una consecuencia que rara vez se explica bien: el coste no lo paga solo quien transporta petróleo desde el Golfo. Lo paga, con retraso pero con la misma certeza, cualquier cadena de suministro que dependa de mercancía asegurada bajo pólizas de guerra marítima renovadas cada 24-48 horas en vez de anuales, que es como se está operando ahora mismo en la zona.

España, expuesta de forma indirecta pero no inmune

La exposición directa de España a esta escalada es, de entrada, menor de lo que la intuición sugiere. Según datos de Cores, algo más del 10% del crudo importado por España en 2025 procedía del Golfo Pérsico, con Arabia Saudí e Irak como principales orígenes, muy por detrás de América como fuente principal de aprovisionamiento. En gas, la exposición directa a Oriente Próximo es aún menor: apenas 6.403 GWh en 2025, una fracción marginal del total importado.

Donde España sí queda más expuesta es en el efecto de segundo orden sobre el precio global, no en el volumen directo. El propio Gobierno ya está gestionando esta lógica con Argelia, que en el primer semestre de 2026 suministró el 34% del gas importado por España, muy por delante de Estados Unidos y Rusia, y que en junio elevó su cuota hasta el 40%. La visita de Pedro Sánchez a Argel este mes, y el refuerzo del gasoducto Medgaz, no son solo diplomacia energética rutinaria: son una cobertura estratégica explícita frente al riesgo de que un cierre prolongado de Ormuz encarezca aún más el mercado global de GNL del que España también depende para completar su mix. A esto se suma la obligación europea de eliminar el gas ruso a partir de 2027, que hoy todavía representa en torno al 20% del consumo español, lo que deja a España gestionando dos frentes de sustitución de suministro al mismo tiempo, no uno.

La pregunta...

La mayoría de comités de riesgo van a revisar esta semana su exposición directa a crudo de Oriente Medio, y probablemente concluirán, con razón, que es limitada. Pocos van a revisar su exposición indirecta a través de fletes, seguros y contratos de terceros que sí dependen de rutas que cruzan o rodean el Golfo. Esa es la exposición que no aparece en el balance energético nacional y que, sin embargo, se traslada directamente al coste operativo de sectores tan alejados del petróleo como la automoción, la química o la gran distribución, en cuanto sus proveedores de segundo o tercer nivel encarecen el transporte marítimo.

Tres preguntas concretas para esta semana: si los contratos de fletamento de la compañía incluyen cláusulas de repreciación automática por riesgo de guerra marítima, o si cualquier ajuste requiere renegociación caso por caso; si el departamento de compras tiene visibilidad real sobre qué proveedores de segundo nivel dependen de rutas próximas a Ormuz, más allá del proveedor directo; y si existe un umbral de precio del seguro marítimo que activaría automáticamente una revisión de la cadena de suministro, o si esa decisión sigue dependiendo de que alguien la traiga a la siguiente reunión trimestral.

Mientras el mercado de seguros marítimos siga fijando precio cada 24 o 48 horas en vez de una vez al año, la geopolítica del Golfo ha dejado de ser un capítulo del informe de riesgos y se ha convertido en una línea de coste operativo que se revisa con la misma frecuencia que el propio seguro. Los consejos que ya lo han entendido no se sorprenden por lo que pasa en Ormuz. Ya saben qué pregunta hacer antes de que la próxima factura se la recuerde.

— José Parejo

Founding Partner, Jose Parejo & Associates (JPA)

Sunday CEO Strategic Insights | July 30, 2026

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