

Aug 1, 2026. Ceuta, la palanca invisible
JPA — Strategic Insights
Where Geopolitical Analysis Meets Strategic Vision
By José Parejo, Founding Partner
Reflections on war, energy, human nature, and the civilisations that keep forgetting what they already knew
Ceuta: cuando el Estado pierde el monopolio de la señal; el diseño institucional que las democracias liberales aún no han resuelto
By José Parejo, Founding Partner, Jose Parejo & Associates
Hablemos de Ceuta. Pero empecemos por otras fronteras. Desde 2021 hay un patrón que se repite, con matices, en fronteras que a primera vista no tienen nada que ver entre sí. Bielorrusia contra Polonia. Marruecos contra España. Algo parecido, aunque menos documentado, en el sur de Estados Unidos. Un Estado vecino descubre que puede usar el movimiento de personas como palanca de presión barata y eficaz, y la usa justo en el momento en que sabe que la respuesta del otro lado va a ser más lenta o más dudosa de lo normal.
Llevo semanas dándole vueltas a algo que casi nadie dice en voz alta: esto nunca ha sido una cuestión de fuerza. Es una cuestión de credibilidad, que no es lo mismo, aunque se confundan constantemente en el debate público.
"Un rival racional no invade territorio. Invade la fisura entre lo que dices, lo que legislas y lo que realmente estás dispuesto a hacer." — Jose Parejo, CEO Jose Parejo & Associates.
Un país puede tener más vallas, más radares y más efectivos que nunca, y seguir siendo vulnerable si el vecino ha aprendido, por experiencia, que esa capacidad no siempre se traduce en una respuesta firme cuando toca usarla.
Ceuta, el 30 de julio de 2026, encaja en ese patrón. No es un caso aislado de política interna española, aunque así se ha leído casi en exclusiva estos días. Entre 20.000 y 60.000 personas cruzaron la frontera en horas, con entre 43 y 57 fallecidos. Diez días antes, España había cerrado un acercamiento diplomático con Argelia. Semanas antes de eso, el Tribunal Supremo había limitado las devoluciones sumarias en la frontera.
Lo que ya sabemos por Polonia
En 2021 Bielorrusia organizó, con apoyo logístico estatal, el traslado de miles de personas hasta su frontera con Polonia, Lituania y Letonia. Represalia directa por las sanciones europeas tras la represión electoral de Lukashenko. La literatura académica terminó llamándolo "warfare híbrido": explotar una zona de ambigüedad legal para presionar a un país democrático sin llegar a un conflicto abierto. Lo interesante no es tanto lo que hizo Bielorrusia (eso ya está bien documentado) sino cómo respondió Polonia: legislación de emergencia, coordinada con su postura diplomática y con el despliegue de seguridad, sostenida durante más de tres años, sin fisuras visibles entre esos tres frentes.
Y aquí llego a algo que quiero dejar claro, porque se me escapa fácil si no lo digo explícitamente:
"Un rival que calcula bien no ataca donde hay más soldados. Ataca donde detecta que lo que un gobierno dice, lo que sus tribunales sostienen y lo que su diplomacia hace en la práctica no van exactamente en la misma dirección."
Schelling ya lo explicó en 1966, aunque con otro lenguaje: nadie racional reacciona a un hecho suelto, reacciona al patrón que ese hecho confirma.
Modelos que sí lo han resuelto... más o menos
Estados Unidos tiene, sobre el papel, el diseño institucional de referencia para esto, aunque su política migratoria concreta sea otro debate completamente distinto. Su Consejo de Seguridad Nacional, reorganizado en enero de 2025, obliga a que política exterior, defensa e inteligencia pasen por un mismo comité de coordinación antes de que cualquier departamento suelte una señal por su cuenta. Israel funciona de forma parecida: ahí se asume, como doctrina, que una señal de seguridad nacional fragmentada entre distintos poderes del Estado es en sí misma una grieta que un enemigo puede explotar.
¿Y entonces qué se hace?
No creo que el diagnóstico solo sirva de poco, aunque sea tentador quedarse ahí. La solución tiene forma concreta: un modelo de doctrina de señalización unificada, con un órgano de coordinación que tenga capacidad real (no solo de recomendar, sino de exigir) para que ninguna sentencia con impacto fronterizo, ningún gesto diplomático hacia un vecino relevante, y ningún despliegue de seguridad se muevan por separado sin que alguien evalúe antes el efecto combinado. Esto no significa poner los tribunales bajo el Ejecutivo, ojo, porque eso rompería el imperio de la ley que Fukuyama identifica como uno de los tres pilares de cualquier Estado funcional. Significa, simplemente, tener un mecanismo de alerta que mire el conjunto antes de que cada pieza actúe por su cuenta.
La fuerza es lo que un Estado tiene. La credibilidad es lo que un Estado ha demostrado, y solo la segunda disuade. Jose Parejo.
Las democracias liberales que compiten hoy contra actores dispuestos a instrumentalizar la migración como arma de bajo coste, no pierden esa competición por falta de recursos, de vallas o de leyes. La pierden por diseño institucional: por tratar la seguridad, la justicia y la diplomacia como expedientes separados en un tablero donde el rival, precisamente, los lee como una sola partida. Es una falta de concienciación geopolítica, y por ende, de visión de estado.
— José Parejo
Founding Partner, Jose Parejo & Associates (JPA)
Sunday CEO Strategic Insights | Aug 1, 2026
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